Repaso del año 2020

Foto de Anne Nygård en Unsplash

El tiempo vuela. Han pasado otros 365 días, realmente 366 días que este año era bisiesto, y llegamos a la Nochevieja de 2020. Y vuelvo escribir mi repaso del año saliente.

Es imposible resumir el 2020 sin considerar al SARS-CoV-2, el virus que ha generado una pandemia mundial con millones de infectados. Esta pandemia ha pinchado nuestra burbuja dejando su marca en el futuro.

Aplicando nuevas formas de trabajo

Desde que se decretó el confinamiento en el mes de marzo teletrabajamos. En un primer momento cubriendo únicamente urgencias y, desde el verano, acudiendo presencialmente cuando es necesario.

Para nosotros no ha supuesto un cambio excesivo ya que estábamos “teletrabajando” desde el despacho. Gran parte del trabajo lo hacemos con conexiones remotas a los equipos y había semanas que no entrabamos para nada en el CPD. Es prácticamente lo mismo conectarte remotamente a un sistema desde el despacho a 10 metros que desde casa a 40 kilómetros.

Ya era muy común conectarnos en cualquier momento y lugar para hacer alguna cosa, adelantar temas o, incluso, teletrabajar algún día para reducir al máximo el tiempo cuando tocaba atender algún asunto. Teníamos todo preparado. De un día para otro pasamos a hacer lo mismo desde casa como si nada. Tras un poco de sobrecarga inicial, inducido por la incertidumbre y un notable incremento de dudas y peticiones de nuevos servicios (parece que el teletrabajo hizo que a todo el mundo le cundiera más), todo se ha tranquilizado y funcionado razonablemente bien.

Sin duda somos más productivos desde casa, aunque solo sea por la hora extra que dormimos o la que se ahorra en viajes, combustible, contaminación, atascos y enfado matutino. Además, favorece la conciliación haciendo posible dedicar unos minutos a los hijos o hacer gestiones que en otros momentos supondrían perder varias horas o incluso algún día completo de trabajo (trámites que se llevaban 4 ó 5 horas se resuelven con una pausa de menos de 20 minutos). Hemos podido seguir manteniendo los servicios y sacando proyectos aún con problemas que en otros momentos habrían supuesto serios quebraderos de cabeza o tener a una persona parada durante semanas.

Para que la situación fuera ideal hay que mejorar un poco la separación entre el tiempo de trabajo y el libre. Al compartir espacio la línea se difumina y cuesta desconectar. No es sano estar pendiente 15 horas diarias constantemente.

Por lo demás, este modelo ha mostrado tener tantas ventajas que lo mantendría indefinidamente sin ningún tipo de duda. Algunas grandes compañías han optado por esta vía y han cerrado sus oficinas físicas para pasar a teletrabajo con presencialidad cuando sea necesario.

Aislamiento social

Desde el mes de marzo únicamente mantengo algo de contacto con mis padres y muy esporádico con los compañeros de trabajo cuando tenemos que hacer alguna cosa.

No he vuelto a quedar con ninguno de mis amigos reduciendo el contacto a algún mensaje o llamada. Aunque algo de morriña hay, toca seguir así a seguir hasta que esto remita 😖

Propósitos

Puede que por el tiempo que he ahorrado gracias al teletrabajo, me ha resultado más fácil que nunca mantener las rutinas que quería. Sigo leyendo bastante, minimizando las cosas que tengo/necesito…

Ser menos sedentario y mantenerme activo ha costado bastante por el confinamiento y se ha tornado imposible este último mes por un pequeño problema de salud (nada grave ni relacionado con la pandemia). Un aprobado raspando en este punto.

Redescubriendo la música

La música siempre me ha gustado y era muy habitual que tuviera algo sonando mientras trabajaba, aunque últimamente es menos común. Suelo llevar radio musical en los desplazamientos.

Sin embargo, durante este año he aprendido un poco de cómo funciona la música. No para considerarme un experto o siquiera enterado, pero si lo suficiente para entender algunas cosas de escalas, acordes, ritmos…

Gracias a esos pequeños conocimientos ahora disfruto más. Es muy agradable descubrir detalles que me eran desconocidos en canciones que tengo trilladas.

La diferencia es tal que he llegado a escuchar piezas por placer. Dedicar unos minutos únicamente a escuchar y disfrutar.

La curiosidad

Una de las cosas que menos me gustan, por no decir que odio, es hacer trámites. Para acabar este 2020, me ha tocado cambiar de banco.

Para mi sorpresa ha sido algo rápido e indoloro. Un día abrí la nueva cuenta y esperé a que la activaran. El cambio de todas las domiciliaciones lo hice en dos días (realmente, podría haberlo hecho en un único día) y sin moverme de casa (la pandemia ha ayudado a hacer estos trámites on-line incluso en la administración pública). Tras esperar un tiempo prudencial a que todo estuviera en la nueva cuenta, pedí cita para cerrar la anterior.

Aunque es cierto que estuve mirando cómo se hacían las cosas y lo preparé todo antes de siquiera abrir la nueva cuenta, sin lugar a duda, lo que ha ayudado enormemente es la posibilidad de hacer todos los trámites por Internet o por teléfono. La pandemia también ha contribuido a que trámites que obligaban a desplazarte para entregar formularios firmados en papel ahora se puedan hacer por correo electrónico.

Una cosa que me ha sorprendido fue la atención del personal del banco cuando cerré la cuenta. Intercambiamos dos frases de cortesía, le indiqué el motivo de mi visita y se pusieron a cancelarla sin siquiera preguntar el motivo. Un trato tan educado y correcto como absolutamente ajeno e impersonal, completamente opuesto al que he tenido otras veces en esa misma sucursal. En 10 años han cambiado prácticamente todas las personas y me han atendido muchas diferentes pero el buen ambiente, trato afable, el interés y la cordialidad eran la tónica con cualquiera de ellas independientemente del trámite. Ahora se respira tensión y lejanía. Es un cambio a peor, pero por algo he cambiado de banco.

Conclusiones

Ha sido un año lleno de imprevistos y muy diferente, en el que ha tocado adaptarse a unas nuevas circunstancias. En el proceso hemos descubierto mejores formas de hacer las cosas y hemos sufrido el estrés de ver nuestro entorno patas arriba.

Estas crisis suponen una revolución. Se ha usado la tecnología ya existente para seguir operativos y minimizar contagios. Conexiones remotas, videoconferencias, trámites on-line… se han convertido en las herramientas que lo han permitido. En muchos casos se ha pasado de técnicas de hace siglos a algo de hace un par de décadas. Es triste que hayamos tenido que llegar a esta situación para que avancen las cosas en lugar de avanzar activamente. Esperemos que los gestores, administrativos, áreas de recursos humanos… tanto públicos como privados aprendan y se pongan las pilas: no se pueden mantener modelos desfasados en el hiperconectado mundo actual.

Veremos que depara el 2021. Esperemos no sea tan intenso.

Oscar Cubo Medina
Oscar Cubo Medina
Ingeniero en informática

Director técnico en CeSViMa. Ciencia, informática, música, libros y nuevas tecnologías.

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