Repaso del año 2021

Foto de Markus Winkler en Unsplash

Hoy nos encontramos precisamente a mitad de las doce noches que hay entre Navidad y Reyes. Así describió Michael Ende el día de hoy en «El ponche de los deseos», una de mis lecturas recurrentes para esta tarde durante mi niñez como comenté en mi reciente reseña.

Más o menos hemos dado otra vuelta alrededor del sol. Aunque el 2020 había dejado el listón muy alto, este 2021 no se ha quedado atrás.

Proceso selectivo

Hace un par de lustros me presenté a unas «pruebas selectivas para el ingreso en la escala…», lo que coloquialmente se llama oposición. Después de esta primera toma de contacto, no me quedaron demasiadas ganas de repetir experiencia.

Como dice el dicho, nunca digas de este agua no has de beber. A finales de 2019, me inscribí en otro proceso de selección que constaba de cuatro pruebas. La primera prueba se realizó a mediados de mayo y acabaron el último día de octubre. Durante gran parte del año ha tocado compaginar el trabajo con las pruebas, la defensa…

Tras todo el proceso, han quedado superadas las pruebas y está todo pendiente de resolver trámites.

Un susto

No se puede decir que la noche del tercer examen fuera un descanso reparador. Una caída de madrugada hizo que tuviera que acudir a las urgencias del hospital.

La eficacia del personal del hospital fue espectacular. Di mis datos en la recepción y, según me entregaban la pulsera identificadora, ya me llamaban para triage. De allí directo a una cama.

En total estuve unas tres horas en el hospital. En ese escaso tiempo me hicieron todas las pruebas y suturaron las heridas. Salí con la indicación de que no mojara la zona en 24 horas, que evitara la luz del sol y que transcurridos 10 días me acercara a mi ambulatorio para retirar la sutura.

Aunque han pasado casi 4 meses del suceso, sigo protegiendo la zona con parches. Pese a los cuidados la marca es aún bastante visible. Nada para lo que podría haber sido.

Como siempre, todo el personal que me ha atendido, tanto en el hospital como en el ambulatorio, ha tenido un trato ejemplar. No puedo estar más agradecido a todos ellos por su buen hacer. Es un lujo tener estos profesionales disponibles cuando hace falta.

Quedaron un par de anécdotas del suceso.

  • Recuerdo que al ver la herida, el primer pensamiento que fue «esto no lo arreglo con una tirita». Es curioso como funciona el celebro.

  • Estando en el hospital, tenían que trasladarme para hacer una prueba. La persona que hizo el traslado era uno de mis amigos del barrio. De clases de instituto. De pachangas de fútbol. El mundo es un pañuelo…

Una transformación obligada

A finales del año pasado se lanzaron múltiples actuaciones para poder garantizar el funcionamiento de la universidad en remoto, ya sea teledocencia o teletrabajo. La puesta en producción de estos proyectos nos han tenido ocupados durante gran parte del año. Prácticamente todo está implantado o en fases muy avanzadas.

Por suerte, seguimos en modo teletrabajo. Se han hecho habituales las reuniones por videoconferencia, el ahorro de desplazamientos (y los consiguientes atascos así como reducción de huella del carbono que ayuda a cumplir los ODS)… Gracias a esto se hace más sencillo gestionar el tiempo, conciliar y ser más productivo.

Sin estas facilidades habría sido imposible abordar todos los proyectos nuevos y las tareas sin colapsar… aunque estamos muy cerca. Sobre todo tras la locura ocasionada por el incremento de actividad que hemos sufrido desde inicios de septiembre con peticiones constantes de servicios, incidencias…

Las rutinas

El teletrabajo me ha permitido mantener las rutinas del pasado año e incluso mejorar las que peor llevaba.

Lo único reseñable es que, tras el susto, tuve unos 10 ó 15 días en los que parecía un vampiro, escondiéndome del sol y saliendo lo mínimo posible. Esos pocos días rompieron la rutina que ha costado bastante recuperarla.

Conclusiones

Este ha sido un año marcado por la oposición y el despliegue de los proyectos que se lanzaron a finales del año pasado. Todo sigue un poco revuelto aunque se ha avanzado mucho normalizando cosas que hace un par de años eran una entelequia.

Estos dos últimos años han traído muchísimos cambios en todos los aspectos. Se ha reaccionado a la avalancha sin pensar. Hace falta perspectiva, tomar el tiempo y la distancia necesarios para asentar y asimilar la transformación que se está produciendo.

Oscar Cubo Medina
Oscar Cubo Medina
Ingeniero en informática

Director técnico en CeSViMa. Ciencia, informática, música, libros y nuevas tecnologías.

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